El orgullo que te hace no mirar al suelo.


Los desfiles militares tienen algo de eso tan común a otras celebraciones, cuándo concitan a la llamada a tantos nostálgicos como a simples utópicos de cualquier color. El hecho de integrar una parte de esa masa humana crea un lazo invisible y así los sentimientos exaltados parecen impregnar el aire y hacen participe en menor o mayor grado a cuantos asisten atónitos al escenario del acto teatral. Los desfiles militares tienen algo de ese ritmo tan común en las manifestaciones religiosas o parareligiosas que tan bien se nos dan. Tal vez lo mejor de nuestro ADN, porque "dios" estuvo hasta en la sopa en estos últimos 60 años. 

Los rusos cuándo desfilan, elevan el cuello y miran al cielo en señal de orgullo. Una desafiante aunque notoria manera de portar un arma que por lo general solo sirve para someter al oponente o para defender los criterios como identidad común.

Los rusos con su orgullo y su silencio, caminan delante de mundo Occidental con su cabeza mirando al cielo, sin pestañear, si dar demasiadas justificaciones a decisiones que entienden son las que corresponden tomar, ajenos a la lenta diplomacia Europea o Americana. Tal vez conocen bien nuestra enfermedad, nuestros defectos y nuestro doble juego.

Tienen orgullo porque lucharon y ganaron al NAZI loco de Hitler, mientras que nosotros perdimos dos guerras, y la nuestra se nos llevó todo el tiempo, las energías y a los ideólogos que pudieran aclararnos el camino. Nosotros vivimos a la sombra de un Régimen que esquilmó los principios, que puso a "dios" como estandarte y que hizo que el pensamiento libre solo fuese un modo exótico de entender la sociedad propia de artistas. Somos la generación que dejó el postfranquismo, la de la joven Democracia que hemos construido entre todos, careciendo de raíces que se pierdan en las generaciones que nos han precedido, que hayan tenido una continuidad genética en la historia que no haya sido seccionada o estirpada.  Ese veneno de la Equidad, Justicia y Libertad es posible que aún esté lejos de concebir el verdadero sentido que nos una como pueblo en un objetivo común. Asco dais políticos mediocres sin ambición como pueblo, que solo aspiráis a obtener cuotas de poder ocultos en vuestros "principios" de trapillo. ¿Cuantas generaciones son necesarias para acabar con esto?.

No hay dos Españas, pero a veces lo parece.

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Russian Army Parade Victory Day, 2012