Dile que te regalen una noche o dos o tres en la Hacienda Oran. Calma, serenidad, luminosidad, belleza, raíces andaluzas, espacio, aire. Para estar, pensar, escribir, meditar, hablar, compartir, disfrutar y mimetizarse por algunas horas del sabor andaluz.
Fotografías : A. Morales ©