Paisajes por escribir.
No todo está terminado, ni cerrado, ni estamos abocados solo a resistir. El paisaje sigue siendo un desconocido en busca de autor, espera los versos del poeta, las acuarelas del pintor, la silueta del deportista, las aventuras de tantos Indiana Jones. No, esto apenas acaba de comenzar y nos espera. Ahí fuera hay cientos de hojas en blanco, multitud de colores, tablas de surf y huellas de vete a saber que especie desconocida. No, no estamos esperando, solo resistiendo, pero ese esfuerzo no es suficiente, hay que sacar lápices, rotuladores, y cartas de navegación y reescribir todo este desconsolado desatino de esa especie que ha liderado nuestras ciudades, las normas, las reglas y hasta la moral. No, no estamos resueltos a resistir, estamos preparándonos, cambiando los resortes, los mapas, y levantando eso si muros muy altos en los que meter toda esa basura. Demasiada para un país que está demasiado acostumbrado a contenerse. Resistir es solo parte de la estrategia que nos liberará de estas generaciones de alimañas. No hay que tener piedad de ellos, solo hacer justicia y cada día levantar una fila más en ese muro infinito.
Fotografías: A. Morales (C)


