La Luna de Octubre (VI)
Como aquella otra recién licenciada, Eugene descendió
del autobús de línea y percibió la intensidad de los rayos del sol sobre su
rostro. Brunello poco antes le había enviado un mensaje indicándole que no
podría ir a recibirla, debía ausentarse, que todo estaba dispuesto, que le
aguardaba una grata sorpresa y añadía una invitación que postergaba el
reencuentro a la cena.
Eugene se reconoció inmediatamente al caminar por aquel empedrado medieval, ascendiendo por la vía Giuseppe Mazzini hasta divisar el castillo y justo enfrente su refugio, Il Barlanzone.
Eugene se reconoció inmediatamente al caminar por aquel empedrado medieval, ascendiendo por la vía Giuseppe Mazzini hasta divisar el castillo y justo enfrente su refugio, Il Barlanzone.
Como si fuese observaba, nada más acceder al
apartamento, recibió un nuevo mensaje de Brunello, que la invitaba a mirar bajo
la almohada. Con cierta complicidad juvenil trató de encontrar alguna muestra
de la común atracción que ambos se tenían. En su lugar un sobre repleto de
anotaciones, fragmentos y apuntes, sin aparente orden y el libro “Física para
la ciencia y la tecnología” lleno de anotaciones. Perpleja por lo acontecido, comenzó a extender
sobre la cama los recortes tratando de entender el misterioso mensaje recibido.
Descorrió las cortinas, accedió a la terraza, contempló Montalcino y se alegró de haber vuelto. Excitada y sin nada mejor que hacer, decidió entrar en el juego. Descolgó el teléfono, pulsó el nº 9 y pidió a la recepción que le subieran una botella de Salvioni, un excelente reserva rosado.
Descorrió las cortinas, accedió a la terraza, contempló Montalcino y se alegró de haber vuelto. Excitada y sin nada mejor que hacer, decidió entrar en el juego. Descolgó el teléfono, pulsó el nº 9 y pidió a la recepción que le subieran una botella de Salvioni, un excelente reserva rosado.
No acertaba muy bien a comprender aquel acertijo, los recortes hablaban de conceptos relativos al tiempo, el sonido... ¿cómo sabía Brunello el objeto de la investigación que llevaba a cabo junto al
profesor Cusack?, los últimos cinco años no tuvieron contacto alguno y la
discreción con la que gestionó aquel asunto deberían haber propiciado el mayor
de los anonimatos en su investigación, en cambio toda aquella suerte de datos
esparcidos ahora sobre la cama, le sugerían un camino paralelo que la
inquietaban.
Eugene se sustrajo a un recorte publicado
por el CORRIERE DELLA SERA el 2 de Mayo de 1972, se hacía eco de una noticia de
lo más inesperada. Un monje italiano anunciaba que el Vaticano
había inventado una máquina capaz de fotografiar
el pasado. Contó que el aparato les había permitido asistir a
momentos tan extraordinarios que el voto de obediencia no le permitía revelar. Le llamaron “cronovisor” al artilugio, un asunto que implicaba al mismo
Pio XII que terminaría declarándolo secreto y finalmente sometiéndolo a un
total hermetismo.
En su lecho de muerte, Ernetti afirmó haber creado
junto con otros doce científicos, entre los que incluía a Enrico Fermi y
Wernher von Braum, una máquina capaz de captar imágenes del pasado. Según narrara estaba en la Universidad Católica de Milán
intentando filtrar los armónicos de cantos gregorianos con el franciscano y
médico Agostino Gemelli, cuando éste, cansado de los fallos del equipo, invocó
en voz alta la ayuda de su padre muerto. Inmediatamente después, los religiosos
comprobaron que la grabadora con la que trabajaban había captado una voz que
decía: «Yo te ayudo. Siempre estoy contigo».
Aquella inesperada psicofonía como se determinó en llamar
a ese fenómeno se le presentó al Papa, la explicaciones y curiosidad suscitada
en el mismo, propició la creación de un proyecto secreto que se iniciaría en los
años cincuenta. Ernetti expuso que el principio de transformación de la
energía, facilitaba creer que era posible “sintonizar” con imágenes y
sonidos de todas las épocas que persistían flotando a nuestro alrededor, en una
suerte de otro nivel. El benedictino Ernetti murió en 1994, y mantuvo hasta el
final que el cronovisor existía.Una anotación manuscrita de Brunello se colaba en aquella historia ¿por qué el sonido se propaga alrededor de las esquinas mientras la luz lo hace en linea recta?.
---> LA LUNA DE OCTUBRE
Imágenes: La Petite Ecole.


