Adios con el corazón....






Eso es, a la vista de la tan exigua relevancia de mi blog, su escasa o nula influencia y el ecuánime silencio de sus anónimos participantes que me hacen sospechar que es mejor cerrar que seguir, he tomado esta decisión: desaparecer. Y que conste que comprendo que esta exhibición tan personal a pocos puede interesar, de hecho ni yo mismo estoy a gusto, y que conste que siempre he deseado mantener un nivel siquiera digno y a la altura de las circunstancias, tratando en ocasiones de sorprender bien con las imágenes bien con la música y hacer de su visita un momento agradable.

Nunca sostuve ningún interés ideológico, el Blog era un reto y su mantenimiento, refresco y actualización un objetivo y en ocasiones un compromiso de lealtad hacia mi mismo. Jamás se amparó en ninguna clase de mercantilismo. Me vanaglorio eso si, de haber sabido utilizar una herramienta -muy interesante y aún por descubrir o actualizar- cuyo coste era cero y sus capacidades inmensas. También y una vez más de la grata confluencia de algunos de sus habituales, a los que a pesar de tantos momentos les debo la disculpa de no haber sabido corresponder con su generosidad y confianza. Está claro que a esto hay que darle un giro, que no se trata de escribir o dibujar lineas en una pared, que la interacción es clave para el éxito de sentirse compartido, discutido, admirado, repudiado. Dicho lo cual, os ofrezco el mayor de los abrazos y la mejor de las emociones.

En unos días seré humo, el pasado, un suspiro, el recuerdo trasnochado y vosotros a mi pesar, seguiréis siendo desconocidos. Estaré en cualquier parte de la red, a la que admiro y profeso la mayor de las simpatías, queramos o no, nuestras vidas corren casi la misma suerte que los datos que ya cabalgan escondidos entre unos y ceros encriptados. En unos momentos en donde todos parecen haberse vuelto locos, aquí, allí, más allá del mar, en unos días en los que solo nos interesa nuestro caso, en los que a pesar de años de una supuesta educación en libertad, somos cada vez más islas ideológicas, en momentos como este discrepo de crean tensión añadida, discrepo de no ponerse a trabajar codo con codo, discrepo de "lo tuyo es basura", discrepo de la falta de capacidad para convivir, huyo de las diferencias irreconciliables, de las lealtades prioritarias, de los principios inalterables, del todo vale, de la falta de autocrítica, de no aportar ningún valor añadido, nada que nos conmueva ni que nos haga más ciudadanos, más solidarios. Discrepo de mi mismo también. Estoy cansado y no me siento correspondido, dediquemos estas energías a otra cuestión más provechosa, no os hago perder más el tiempo. Con afecto, Adolfo.