Y Chavela dijo "mira ese cacharro como va"
Son varias las emociones que quiero compartir aún impactado por otras tantas aún calientes. Son las 8.23 del 6 de Agosto de 2012, los primeros minutos de mis vacaciones reglamentarias y además de esperar he tenido la oportunidad de engancharme a la señal de internet de la NASA para poder vivir en directo los 7 minutos de terror previos a la toma de tierra del laboratorio Curiosity en MARTE y las primeras imágenes emitidas en baja, junto al equipo de jóvenes ingenieros que forman parte del proyecto Jet Propulsión Laboratory en el California Institute of Techonology. He vuelto en una pirueta romántica a la madrugada del Apolo XI, y la sensación es ciertamente parecida. Si, estamos de vuelva a casa, y vamos a buscar ahora si, sin temor alguno, pistas de nuestros antepasados o quien sabe si de nuestro futuro. Esta emisión y la facilidad para entrar en la noticia tal y como se produce, despeja cualquier duda respecto al debate de cuanto más durarán los medios convencionales en quedar obsoletos. No hay dudas ya, la prensa, los libros, y la televisión convencional tienen los días contados.
El reloj marcaba las 7:34 cuándo el Curiosity tomó tierra marciana y segundos después enviaba la prueba de que todo estaba bien, tal y como estaba programado, el jubilo en la sala de control estalló sin mesura y eso que a cada fase del acercamiento se aplaudía el haber conseguido superar el protocolo técnico, aquellos jóvenes de camisa celeste unisex alienados en sus asientos de control, rompían dando rienda suelta a sus emociones contenidas tantos meses. Lloraban y se abrazaban todos con todos, celebrando un éxito una vez más sin precedentes.
Es curioso que la media no supere los 40 años cuando aquí nos planteamos no contar en el futuro con los jóvenes españoles, perdiendo esas capacidades de un modo irreversible. No tenemos solución. ¿Se me nota mucho?, que le vamos a hacer, estas cosas del espacio, la tecnología con su punto de surrealismo creativo dicen mucho de mi personalidad. En los próximos días y semanas, el Curiosity enviará esta vez si, imágenes en HD y cargado de ilusiones, comenzará a explorar cual Indiana Jones la superficie del planeta más enigmático de todos y quien sabe si llegaremos a sobrecogernos al reconocer algo que no debiera estar allí, no por deseado, inesperado. Y mientras esto ocurre, en otra cápsula viaja la dama de Mexico, una de las grandes, Chavela Vargas que decidió coger la lanzadera de vuelta y dejarnos aquí con nuestras miserias. Su tierra vive los peores momentos del crimen organizado, algo peor que una guerra en la que al menos los hombres mueren por alguna idea de libertad o justicia. Chavela no cantará más, pero la seguiremos oyendo y respetando y la imaginaremos dando pequeños pasitos de baile con su compás.
Un inimaginable Adam Steltzner, un rockero con su propia banda y responsable de las fases críticas del proyecto: descenso, entrada y aterrizaje, habla emocionado, con su corte de pelo años sesenta y sus pequeños pendientes en ambos lóbulos, una imagen nada convencional para una cultura clasista y casi marcial como la Europea, sus ojos acristalados lo dicen todo. Un viaje de quinientos sesenta y cinco millones de kilómetros guarda la inquietud de tanta incertidumbre que es lógico que hoy, ahora este éxito sea justo reconocerlo y celebrarlo.
Es la segunda vez en pocos días que me cruzo con ciudadanos que se sienten orgullosos de pertenecer a su país, mientras nosotros seguimos debatiéndonos en el odio y las diferencias de hace ochenta años con las que difícilmente nada tenemos que ver. Estamos mal heridos, es una lastima.
Canta Chavela, cantale a las estrellas y bebe, y olvida y llena el espacio de tus emociones, de tus lamentos, de tus sueños. Canta Chavela, canta y gracias, gracias por tu voz y por haberla compartido con nosotros simples humanos.
¡¡Volvemos a casa¡¡
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