Rock and Rol
Dos amigos se reencontraron por la calle, y uno le preguntó al otro, "que ¿cómo vas de frustraciones?", y este le contestó " francamente cuándo me miro por las mañanas al espejo apenas logro reconocerme".
Esa es la cuestión. Nuestra sociedad, ha ido estableciendo a lo largo de la historia de supervivencia que la hace valer, una serie de restricciones: unas veces morales, otras de carácter ético y otras normas socialmente adaptadas que nos moldean, nos limitan o sencillamente nos frustran con carácter general. Así resulta que el papel que desarrollamos en nuestro escenario social, va impregnado de tantas contramedidas, inhibiciones y falsedades que parecemos actores de la mejor obra de teatro al uso.
¿Cuanta gente conoces que digan, actúen, opinen o simplemente vistan del modo que realmente les gustaría?, muy pocos, casi nadie se comporta como le apetecería. Todo está mediatizado, controlado, es una negociación constante para ser uno más de la cabaña, compartir los bienes de la generosa tierra y pasar desapercibido, granjeando en este acuerdo tácito que no nos faltará de nada. Todo a cambio de reprimir o esconder el verdadero yo que vive dentro de cada uno de nosotros.
Frecuentemente cuándo me cruzo con alguien especialmente sensible, un creativo de cualquier género, y tengo la oportunidad de observar al hombre que habla frente al hombre que escribe, compone o crea, se me ocurre que la distancia entre la cascara y la semilla son dramáticamente distantes, y por tanto la frustración de parecer lo que no se es, concluyente.
Del mismo modo, el comportamiento humano en lo esencial corre el mismo paralelismo. Cuándo dos personas se conocen y sienten cierta sensación de proximidad, ninguno de los dos es capaz de romper el hechizo y mostrarse abiertamente, muy al contrario se abre toda una suerte de complejos giros, en los que unos y otros, tratan de "descubrir" si eso que presumen, es real o una mera sugestión, y de un modo gestual, palabra a palabra, en lo que comúnmente reconocemos en llamar "cortejo", se va desbrozando el camino para tratar de llegar al punto critico en el que la comunicación es clara y directa.
Todo lo anterior también trata de proteger la frustración de verse vulnerable, de sucumbir al desprecio de no verse aceptado.
Así es como vamos, aparentando lo que no somos, alimentando roles, manteniendo en un segundo plano al verdadero yo que sueña todas las noches con ser él mismo, en un mundo en el que fuera posible, declamar libremente aquello que le hace ser excepcionalmente único, justo lo contrario de lo que terminamos siendo.
Es posible que prevalezca entre todos el espíritu de supervivencia, que sea lo que determina la naturaleza animal del ser humano, que como seres vivos que somos, se anteponga a cualquier otro discurso. Es probable que así sea, aún aceptando que deba ser de este modo, no deja de ser frustrante que no seamos capaces de parar la corte de aduladores-animadores de la norma, la moral, la parafilosofía o la ética de los social que peldaño a peldaño, han construido barreras que a veces cuestan superar para poder mirar a los ojos de otros, sin necesitar más artilugios.
Dos amigos compartían una tarde junto a otros colegas, uno de ellos observó como otro del grupo, parecía ausente, ajeno, distraído, y le pregunto en que pensaba, este le correspondió sonriendo a la vez que le decía "en cosas mías", sin añadir nada más.
En el fondo, todos somos unos solitarios que compartimos copa, cama y prensa entre otras cosas.
Es probable que la insurrección sea una buena medicina.
Es probable que la insurrección sea una buena medicina.
Rock and rol, podría interpretarse como la "intensidad del papel", nada que ver con el otro roll.
Fotografías: A. Morales (C) 2012
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