Cristales para no ver.


A la vista de los acontecimientos, resulta inexplicable esa obsesión financiera por ocupar espacios acristalados. Para ver que?, sería la pregunta. Allá abajo lo corriente queda exento de glamour, es el refrendo de lo cotidiano, lo común, lo obvio. Otros lo achacan a una vocación arrebatadora por respetar el medio ambiente, por la eficiencia, aunque se generen facturas millonarias por mantener la temperatura, los elevadores o a los profesionales de lo vertical por dejar reluciente esos inacabables paramentos de vidrio. A que tanto cristal, si no sabéis observar, si solo os limitáis a contemplar una realidad que os resulta ajena.

"Un hombre solo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse"
Gabriel García Márquez.