Haciendo equipo o cómo me engañaste gañán.
En la Escuela Thomson de ciclistas amateurs, los principios no podían ser otros que: el esfuerzo, la profesionalidad y el trabajo en equipo.
Bajo la influencia moral de un maduro ex ferroviario, la Thomson con el tiempo fue alcanzando fama y prestigio, y formó a decena de jóvenes Irlandeses, no solo ya creando figuras que contaron con el aprecio y el reconocimiento por los logros deportivos, sino que también se distinguió por hacer del conocimiento y el análisis la madre de todas las filosofías.
Formar equipo, no es crear tertulias, no es aceptar cualquier contravalor. Hacer equipo es un ejercicio mucho más profundo, y es una prerrogativa inevitable acudir a él, desarraigando los intereses personales de los del grupo al que se pertenece. Hacer equipo, forma parte de la revisión de conceptos que comprensiblemente deberíamos actualizar.
Podemos ver casi lo mismo, observar casi idénticos matices, incluso elegir el ángulo de percepción, pero una vez que traspasas la puerta, tu bolsillo es la caja común. A estos que no entienden la acepción moral, solo les queda aplicarles el repudio, el escarnio y la reprobación, sin reservas. Tenemos tanto trabajo por delante, que más vale que nos pongamos ya manos a la obra.
Fotografía: Edición y coloreado sobre un original de Creative COMMONS * A. Morales.

