Que no te digan que
Si hay algo definitivo es el tiempo, siempre llama a la puerta, antes o después pero siempre puntual, y en este caso, ya iba siendo hora, que ya estamos más que hartos de este nefasto ciclo Socialista y su incuestionable pésima gestión. El definitivo desenlace está a la vuelta de la esquina, un desangelado desgobierno nacional, autonómico y local sucumbirá estrepitosamente en las urnas el próximo 20-N, va a ser de escándalo, como se merecen, como nos merecemos.
No valen trucos, ni efectos, ni golpes de teatro, ni fantasmas que vuelvan a escena. Seguís con la marcha puesta, sin bajar del coche, sin pisar el suelo, sin conectar con la gente, no hay otra clave. Ajenos, envalentonados, esquivando el sentido común con argumentos que ya están intoxicados. Se impone la sobriedad, el control, la contabilidad.
Ahora es el momento, La Democracia nos ofrece la oportunidad como ciudadanos, de sentirnos actores, es el momento de la reflexión, de encajar las piezas, de equilibrar la balanza, de apostar de nuevo, libres, anónimos, desapasionados, sin guías, ni gurús, ni mucho menos coaccionados sin más visión que la pasión por las ideas, hay que mostrarse libres, sin ataduras, hay que ser prácticos.
Ya hemos visto que las siglas no hacen las ideas ni mucho menos a los hombres que se guarecen bajo ellas, las siglas son marcas y las validan el compromiso y la honestidad de los hombres y mujeres que las defienden con honor.
Es nuestro momento, seamos los protagonistas, que no te digan que.
¡Que comience el espectáculo¡
¡Que comience el espectáculo¡
