La ciudad de las no emociones.
Huriel Schifman dice que "la agresión, la ansiedad y las obsesiones son corazas que encubren nuestros miedos más profundos. Todos tenemos puntos vulnerables donde debido a nuestra historia personal se despiertan ciertas emociones que nos resultan demasiado peligrosas como para expresar en público, o incluso para sentirlas nosotros mismos. Cuando una situación del momento nos mueve esta emoción “prohibida” tendemos a esconderla rápidamente y cubrirla con una emoción falsa. Cada vez que escondemos un sentimiento aparece la pseudo-emoción encubridora y en nuestro interior nos culpabilizamos por el fraude que hemos cometido contra nosotros mismos".
El arte debe provocar reacciones, eso que se dice "transmitir", que no es otra cosa que mover las palancas ocultas de los sentimientos, sean los que sean.
Mientras el arte POP cuya misión fue desmitificar y objetualizar el mundo contemporáneo, el postmoderno investiga en la "emociones" más transgresoras, y con una pirueta circense las expone públicamente. El hombre no es tan elegante como quiere parecer, eso es solo una de la capas, por el contrario es probable que íntimamente esté más cercano de lo grotesco o lo cómico.
El fotógrafo NOBUYOSHI ARAKI es un artista contemporáneo que sabe jugar con estos callejones por donde a ciertas horas no transita nadie. Araki tiene un extensísimo, complejo y provocador catálogo de trabajos, todos muy interesantes. Ha sido acusado de misógino, multado por provocador, y aplaudido en los mejores museos del mundo, su obsesión por el bondage está más cerca por la búsqueda de la expresividad de esta escena que de la variante erótica o de las ceremonias de dominación o de sadomasoquismo, como curiosidad estadística, sirva el dato de que en Estados Unidos el 90% tuvo alguna fantasía bondage, el 50% intentaron alguna experiencia o que el 25% ocasionalmente use el bondage en sus fantasías sexuales.Gustave Coubert en 1866, fascinó al publico con EL ORIGEN DEL MUNDO, aquella "vulgar" visión fue en su tiempo, equivalente a las sensaciones que la obra de ARAKI provoca en sus observadores.
Fotografía (C) NOBUYOSHI ARAKI









