No se olvide usted del caníbal que vive en mi.
Todavía hay cretinos que insisten en enseñar en los institutos fundamentos filosóficos, cuyos principios nos han traído hasta aquí, a esta pared en blanco, sin criterios, ni liderazgo, premisas en las que campan la miseria, la insolidaridad y el individualismo, con un eje común la competitividad salvaje. Una carrera a ninguna parte, sectaria, acomplejada, casi fascista, en la que solo los mejores sobrevivan. Superamos que fuesen voluntarias las "clases" de Religión y hoy más que nunca, debe exigirse que esto se extienda a las de Filosofía. ¿Con que clase de argumentos y hacia dónde se dirige el pensamiento de la juventud, quién supervisa a esos iluminados que pueden traspasar las puertas de lo objetivo, quién determina qué es aceptable y qué no, y sobre todo por qué?.
La moral, el dogma de las religiones y la filosofía en todas sus vertientes, no son sino síntesis del poder que la raza humana ha ejercido en determinados momentos, de su adaptación al medio, no es un principio en si mismo, ni tiene mas valor, está en constante evolución.
A estos días de gran pesadumbre por los temas económicos y por el hastío de la política Nacional, se le une ese otro gran factor global de preocupación, la ausencia de líderes ni de ideas por las que apostar, no hay nada en el horizonte, esa es la verdad, nos hemos vueltos unos "descreídos", y así solo nos quedamos con nuestro propio egoísmo, aislamiento e insolidaridad del que estamos bien inoculados.
Después de tantos esfuerzos, no tenemos nada, solo confusión.
Una cosa les digo, ¿por cuanto tiempo creen ustedes que se repetirá la escena de la fotografía: un hombre corriendo solicitando caridad?, en los tiempos que corren, la paciencia también es cada vez más escasa, y no se olviden del caníbal que todos llevamos dentro.
Fotografía: edición sobre original de Creative Commons A.Morales



