"Freaks, la parada de los monstruos"


El director de cine Tod Browning estrenó en 1932, el film que da título a la entrada y que en su momento fue todo un escándalo. "Freaks" comienza con el alegato de un tarabilla de feria que se dirige a los espectadores para introducirlos en las historias que a continuación van a contemplar, todas espeluznantes y a cual más extraordinaria, en las que sus protagonistas son "monstruos": tullidos de la naturaleza, que viven de la curiosidad por el horror que despiertan, entre gente "tan normal" como nosotros, en el circo ambulante donde trabajan. Según se cuenta, entre ellos existe un siniestro código para defenderse. El mal que se le hace a uno de ellos, se le hace a todos, y así comienza un gigantesco flashback.

Entre el asombro, la piedad y el horror: Schlitze, Koo-koo y los pinheads, dulces retrasados mentales con microcefalia, enfermedad que hace que su cráneo parezca reducido por jíbaros; la mujer sin brazos, que suple su carencia con su asombrosa habilidad con los pies; las hermanas siamesas, unidas por el tronco; Josephine-Joseph, mitad hombre, mitad mujer, posiblemente hermafrodita; la mujer barbuda o el fascinante Príncipe Randian, el torso viviente: un hombre sin brazos ni piernas que se mueve como un gusano con gran destreza y capaz de encender un cigarrillo sin ayuda.
Sin embargo hoy, hemos desplazado esta "curiosidad" por los defectos físicos por esa otra que llena tantos platós de televisión, en los que una corte de otra clase de freaks hurgan sin pudor en la intimidad de esos otros que también se nutren de la popularidad de las cámaras a cualquier precio.  

No olvidemos que cuándo el circo lo era todo, y los "Ringling Brothers" estaban en su momento más dulce, Tod Browning realizaba el número conocido como "El cadáver viviente". Aquellos espectáculos, no tienen nada que ver con los actuales, antes se utilizaban para exhibir todas las malformaciones conocidas, así se popularizaron: el hombre elegante, la mujer barbuda, enanos, mutilados y hasta retrasados mentales. Ahora, ese esperpento parece una crueldad, en cambio es mucho mas llevadero vejar la moralidad de gente normal, es como más aceptable, festiva y entretiene a la audiencia. Y por aquí que se dice que a todo cerdo le llega su San Martín.
Lo ironía está en validar el formato de estos espacios televisivos de dudoso gusto en sus contenidos, en comparación con las mediciones de audiencia que alcanzan, cuándo esto, perecedero como todo, les guste o no, no deja de ser una versión actualizada de aquel otro circo, cuya crueldad consiste en mostrar como defectos esas otras carencias tan comunes a los seres humanos y de las que ninguno de los asiduos asistentes son ajenos. La verdad es que eso de ser un "monstruo", se lleva por dentro con mucha soltura. La curiosidad y un plato de lentejas que no tienen precio. Por cierto, ¿dónde he visto yo a este tipo antes?.
Los auténticos "Freaks" de Browning son sinceramente adorables.
Edición y coloreado sobre un fotográma de FREAKS * A. Morales