El precio de la locura.


Con la supresión de la cámara de diputados, el 19 de Enero de 1939, Mussolini instituye oficialmente el fascismo como método de gobierno. Italia a los mandos del tosco dictador, se arroja a los brazos de la exaltación y de las tinieblas de la opresión, para terminar convirtiéndose en títeres del Tercer Reich. Europa vive de nuevo los augurios más descorazonadores, finalmente el 1 de Septiembre Hitler invade Polonia y la Guerra es un hecho.  La Alemania Nazi pretendía crear un imperio mucho más extenso que el de la ingenua Italia.

Navegando por aguas del mediterráneo, el buque Bahía Blanca, transportaba en sus bodegas toda clase de mercancías y en su cubierta alojaba a prósperos comerciantes europeos, acompañantes y asistentes, que usaban este medio para acercarse a sus negocios en el norte de Africa, 150 para ser exactos. También viajaba la prometedora escritora y periodista inglesa Lucill Lisborgn, que tenía el encargo de escribir sobre la vida en las tierras del norte de Africa, junto a los recientes hallazgos arqueológicos que tanto seducían a la National Society.

La tripulación estaba compuesta por 85 hombres, casi todos de Terracina y Formia, y una decena de técnicos alemanes, que formando parte del acuerdo por la venta del buque, adiestraban a la tripulación en el manejo del transporte, al fin y al cabo, había sido construido en los astilleros Reinhesrtieg de Hamburgo, inicialmente con destino a la República de Argentina, aunque finalmente se quedase en Europa.


A las 8:00 a.m., del 5 de Septiembre, el Bahía Blanca se encontraba aún en aguas del golfo de Túnez de regreso a Napoles, cuándo el Capitán Estefano Escarti recibía un mensaje telegrafiado con prioridad y que decía: "El Alto Estado Mayor ordena que todos los ciudadanos de países considerados enemigos, en tránsito por el territorio Italiano sean de inmediato deportados, y sus bienes confiscados. Cualquier oposición o manifestación en contrario, se entenderá un acto de desobediencia castigado con la cárcel, para lo cual deberán tomar las medidas a su alcance. Cualquier Italiano que desobedezca estas ordenes será juzgado por traición. Todos los transportes civiles acatarán inmediatamente estas ordenes."

Escarti, un hombre conciliador sabía que de desobedecer al siniestro régimen, sería posiblemente degradado y tal vez desterrado, su origen Marsellés no le ayudaría a pesar de sentirse Italiano desde que llegase con su familia con apenas 4 años.


Mantuvo una reunión con sus colaboradores más allegados, a los que les comunicó el fatidico dictado, buscaron un punto alto en la geografía marina del golfo y decidieron anclar, alegando una avería simulada.


Los 12 técnicos alemanes, no eran necesariamente nazis, ni la tripulación italiana simpatizaba con el nuevo régimen, Escarti era buen conocedor de ambos extremos.


Al mediodía se convocó una reunión en cubierta, había una claridad espléndida y una brisa muy agradable, casi primaveral. De espaldas al alcázar del puente de mando, situaron una mesa, detrás de ella Escarti y dos de sus primeros oficiales, estratégicamente hasta veinte marineros armados controlaban todo el barco. Antes de la reunión, habían tomado una decisión: desobedecer las ordenes. Por la radio conocieron deserciones y juicios sumarísimos, de otros buques comerciales, comandados por fanáticos que arrojaron al mar a su suerte, tanto a marinos como a viajeros que mostraron cierta resistencia, después de haber sido despojados de todas sus pertenencias. La locura se estaba abriendo camino a paso ligero. 


Escarti leyó con gran solemnidad el telegrama, explicó que tanto él como muchos de los marineros y oficiales de la tripulación, eran inmigrantes, "Italianos por necesidad primero y de corazón después", que la situación no les iba a conceder ninguna garantía y era muy posible que fuesen represaliados. Finalmente dijo que él y gran parte de la tripulación habían decidido no hacer puerto en tierras Italianas hasta que la situación mejorase. Un gran revuelo se suscito en la cubierta, todo tipo de fantasmas acudieron a la cita, y el miedo hizo acto de presencia. Escarti, dijo que todos aquellos que lo quisieran serían llevados al puerto mas cercano en tierras Tunecinas y que desde allí podrían buscar otro transporte.


El Bahía Blanca fue visto por última vez el 14 de Septiembre en aguas del Jónico, muy cerca de Milos, según parece, fueron muchos los barcos que se abrigaron al amparo del gran laberinto de islas griegas.


Nadie sabe exactamente que fue lo que realmente sucedió, lo cierto es que la fuerza Naval Italiana se encontraba por los mismos días en guerra contra Albania, se dice que advertidos por afines al chusco Mussolini, muchos barcos fueron abatidos sin contemplaciones y yacen en las verdes y profundas aguas Griegas.


Debido a las corrientes, las playas del norte de Libia, durante el tiempo que duró la guerra, irían acumulando toda clase de objetos, testigos de la voracidad y la locura de aquellos días. Entre tantos otros, apareció un grueso manuscrito destintado, y dentro de él  dos pequeñas fotografías en la que se identificaría a Lucill Lisborgn y al oficial de logística del Bahía Blanca, Piero Moreti, Siciliano de adopción.


Los pasajeros de otros buques, creyeron ver en medio de la niebla al Bahia Blanca y dijeron que en la cubierta podía oírse "Abril en París", el reciente éxito de Charlie Parker. 

Fotografías: recreaciones sobre originales de Creative Commons.