Ya estuvimos allí antes.
Si les apetece, les contaré que todo esto ya ocurrió, que lo que ustedes creen vivir en realidad es historia, pasado.
Esta fotografía me la hice en el viejo hall del Hotel Glaston en Ciudad del Cabo, por entonces trabajaba para la compañía de aduanas y mercancías Stephens de Illinois. Mi trabajo consistía en garantizar la puntualidad de los envíos sin más consideración que una buena paga, dietas y diversión garantizada. No hacía preguntas. Me limitaba a cumplir mi papel.
Tiempo después supe que Stephens Collins, mi jefe, tenía un acuerdo secreto con un jefe de los bóers, a cambio de armas estuvimos enviando fardos y fardos de diamantes y oro sin depurar, además de lana, esencias y esculturas tribales, como tapadera. Siempre tuve sospechas de que algo ocurría, pero las cajas marcadas con una cruz no podían abrirse en ninguno de los sentidos y me limité a seguir las órdenes.
El descubrimiento de las minas de diamantes, trajo toda la maldad de la que puedan presumir los humanos, y fueron esquilmadas, aldeas y familias enteras, los esclavos hacían esclavos. Los crímenes ejemplarizantes pusieron orden en el caos, mientras las autoridades hacían la vista gorda, de algún modo todos nos beneficiábamos.
Así es que todo esto ya ocurrió, yo estuve allí y puedo garantizarlo.
Es un bucle, una escalera de caracol que vuelve al principio, un callejón que repite geometría y profundidad, una espiral corrupta, un fallo en el sistema.
Yo estuve allí, les digo que todo esto ya ocurrió, que ustedes viven igual que yo dentro de una instantánea, sombras a base de sales de plata.
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