De improviso, te cruzas con alguien y es inútil todo lo demás.
Cuando murió en el manicomio de Montdevergues, en 1943, nadie reclamo su cadáver, ni siquiera su hermano, el escritor Paul Claudel. Fue sepultada en una fosa común.
Inequívocamente la vida de CAMILLE CLAUDEL corre paralela a la del escultor RODIN, cuando adolescente se enamora perdidamente de él (24 años les separan).
Le sigue hasta el final, sin perder la esperanza de verse correspondida con la misma intensidad con la que ella le ama. Trabajan juntos, se aman, aunque RODIN nunca dejó a su eterna amante ROSE BEURET. Ni aun con la amistad alcanzada con el músico Debussy, pudo apartarse del influjo de RODIN, en estas circunstancias CAMILLE enloquece, destruye sus obras, y finalmente presa del desequilibrio es encerrada hasta su muerte, durante 30 años en un manicomio.
Le sigue hasta el final, sin perder la esperanza de verse correspondida con la misma intensidad con la que ella le ama. Trabajan juntos, se aman, aunque RODIN nunca dejó a su eterna amante ROSE BEURET. Ni aun con la amistad alcanzada con el músico Debussy, pudo apartarse del influjo de RODIN, en estas circunstancias CAMILLE enloquece, destruye sus obras, y finalmente presa del desequilibrio es encerrada hasta su muerte, durante 30 años en un manicomio.
Recientemente han salido a la luz unos documentos que, aunque encontrados en el sótano de un asilo de París en 1995 por Philippe Versapuech, investigador en historia psiquiátrica, no se han hecho públicos hasta resolverse la batalla legal desencadenada por su propiedad. En ellos consta el diagnóstico realizado en su día por los doctores que observaron en la paciente delirios paranoicos. Pero entre esos papeles también se encuentran cartas de la propia Claudel que denuncian con extraordinaria lucidez la dureza de su confinamiento, su soledad y el odio creciente hacia quien fue su maestro y amante.
Fui buscando a J.Ramón (como firmaba en sus comienzos) y me encontré con Marga Gil Roësset, y después con sus otras mujeres: Blanca Hernandez-Pinzón, Susana Almonte y Carmen Rasco, "las moguereñas", las francesas: Jeanne Roussié y Francina a las que el poeta dedicó sus versos más encendidos: "Tu sexo negro, suave como un pulmón de pájaro", o " cuando te levantaba las faldas perfumadas", después vendría el sanatorio del Rosario y allí las tres novicias: Pilar Ruberte, Filomena y Amalia Murillo, de todas ellas sería Pilar la que más pasión convocó en su pluma, así dice evocándola: "Desde el primer día me pareció un mármol de museo, ablandado y calentado por mi", o "Deshojábamos nuestros cuerpos ardientes", sin embargo, la Hermana Amalia sería trasladada ante el escándalo y él, expulsado del sanatorio, la seguiría Louise Grimm, una de esas mujeres "altas,finas, un poco mustias" y finalmente Zenobia, su amor definitivo.
Pero hubo otra, que quedó discretamente al margen.
Fui buscando al hombre y allí estaba, entrelineas, en sobres cerrados.
Marga Gil Roësset quedó postergada, oculta, tapada del anecdotario humano, casi mundano del Juan Ramón, casi silenciada. Marga llego a Juan Ramón Jiménez a través de Tagore, es decir de la mano de Zenobia, por entonces la traductora al castellano de su obra.
Implacable al desanimo y en silencio, emerge, y reivindica desde la pasión que la contuvo y que la hizo naufragar, su amor y su desdicha por el poeta, por quien terminó suicidándose la mañana del 28 de Julio de 1932, de un tiro. En su diario escribiría: "Y es que, ya no quiero vivir sin ti, no... ya no puedo vivir sin ti, tú, como sí puedes vivir sin mí, debes vivir sin mí.... como sobro, lo mejor es irme, y como sin ti, es que ni quiero, ni me importa nada, lo mejor es morirme”.
Marga, escultora de gran proyección, de bellísima porte y elegancia, estaba por aquellos días trabajando en un busto de Zenobia, un trabajo inconcluso. La misma mañana, destruyó en su estudio casi toda su obra.
El periódico LA LIBERTAD se haría eco de la noticia en la edición del día 30 de Julio. Marga contaba 24 años y Juan Ramón 50. ¿Acaso el poeta puede dejar de ser hombre?.
En Puerto Rico, el poeta escribiría: “Tu sufrimiento, muerta tú, se ha quedado expandido sobre mi, como el rojo del sol, después de puesto, por la tarde”.
Curiosa similitud la de estas dos mujeres, ejemplos tomados al vuelo, pero significativos, y es que de improviso, sin mediar palabra, todo puede cambiar inesperadamente.
Rindo humilde homenaje a CAMILLE CLAUDEL y MARGA GIL, ambas artistas, escultoras, amantes,locas y absolutamente enamoradas.
Nota: Ambas entradas de modo independiente ya fueron editadas en el blog.

