Lo de las Sirenas es un cuento chino.
Desde que accedió a aquel empleo temporal, en el viejo hostal Punta Diablo, no dejó de dormir cada noche, con una sensación nueva.
Ayer fueron los extraterrestres, el miércoles el asesinato de Kennedy, el martes la Conspiración de los Illuminattis, y hoy, tocaban las Sirenas.
Hubiese dado un dedo de su mano más diestra, por conocer y oír a alguna de aquellas míticas Sirenas de Ulises. Tantas veces se imaginó formando parte de aquel cascarón en el retorno a Itaca, que se le hizo duro entender que de Sirenas, nada de nada.
La joven Albanesa de la habitación nº 12, se encargó en un plis-plas, de desmitificar aquel absurdo encono con aquellos monstruos, mitad pez, mitad mujer.
Ayer, después de media noche, cuándo el Hostal ya reposaba en aquel lejano cabo, acariciado por la luz de la luna, entre velas, charlas amigables y copas heladas de cava con ginebra y limón; se encendió la luz de aviso de la habitación nº 12.
Dana, la escritora de ocupaba aquella habitación, le había contado mil y una historias, su condición de escritora le otorgaba un raro poder de convicción y su madura belleza un atractivo irrenunciable.
No era usual que llamase a recepción a esas horas. Tomó la llave auxiliar y sobrevoló los escalones de las tres plantas, zigzagueó entre pasillos y clientes y procuró que tan solo pasaran segundos, su propio récord, para acudir a la llamada, desde que el inesperado luminoso se tornase ámbar.
Golpeó la puerta con los nudillos, la llamó con cierta angustia,¡Dana¡,¡Dana¡. Desde dentro una suave voz, le invitó a entrar, ”pasa Luís, usa la llave auxiliar por favor”.
Cinco segundos bastaron para romper el mito. Dana se movía con dulces ondas en la bañera, iluminada tan solo, con la luz de la luna.
“¿No querías conocer una Sirena?”, le dijo, “hoy seré tu Sirena Luís”.
Jamás volvió a pensar en esas abstracciones caricaturescas. Se dijo a si mismo, que tal vez, la mejor de las historias pasa a cada rato, a pocos metros de la recepción, cuándo cualquier viajero se asoma y pide una habitación en Punta Diablo.
Imagen: Ejercicio de coloreado sobre original de otro autor.
