Rosas rojas.



Son hermosas las flores. Tan puras en su concepción que tanto visten a un muerto, sonrojan a una madre, o sellan una declaración aun sin conocer la respuesta. Las flores si además perfuman, provocan una simbiosis tan especial, que te hace aspirar y cerrar los ojos a la vez, con la intención de aislar ese instante de todos los demás, es un modo de decir, esto es realmente hermoso y debo vivirlo con toda intensidad. 

Las flores jamás nos han engañado, siempre estuvieron ahí, regalando belleza, esperando el momento de lucir en algún rincón de la casa, engalanando un frutero, acompañando a una nota, vistiendo una cita, recitando una declaración o acompañando al ausente, en su lecho desposeído de pulso y antojos, argumentos o aspiraciones.

Aquel ramo de rosas rojas aterciopeladas, no dejaron de observarme con insistente curiosidad y aún con cierto pudor, me atreví a contemplarlas de tu a tu, en esa intimidad, su textura y fragancia me recordó otras de tiempo atrás, clavé mi objetivo en ellas pulsé el disparador cerré los ojos y aspiré al mismo tiempo. Creo que si te aproximas serás capaz de deleitarte con su fragancia.

Fotografía: A.Morales (C) 2011