Richard Burton parece que seguirá esperando a Liz.



Hay parejas sobres las que pesa algún tipo de maldición, que no les abandona, incluso más allá de la muerte.
Según todas las fuentes, Elizabeth Taylor siempre tuvo a Richard Burton como su esposo más recordado, incluso a pesar de sus múltiples matrimonios, su referencia era parte del acuerdo con sus nuevas parejas.
En 1984 Burton murió de un ataque al corazón, y fue enterrado en el sencillo cementerio de Celigny, Suiza. Tan sencillo como él, que se distinguió por huir de la fama y de no hacer de su vida un escaparate.
Según dicen los lugareños, Liz apenas visitó aquel cementerio y aunque eso no signifique nada, ahora a pesar del acuerdo que parece existió, para que a su muerte, se reuniesen en Celigny, no obstante “se ha acordado” que sus restos descansen en Los Angeles. ¿Quien tomó esta decisión y por qué?. 
Se rumorea que la última esposa de Burton, Sally Hay, compró la tumba vacía junto a la de él y agrandó el nicho de Burton, en un aparente intento para ahuyentar a Taylor de su cita final con Burton.
Resulta una obviedad, pero es seguro que en ese “más allá”, ambos amantes se habrán devuelto complicidades y Mr. Burton estará ejerciendo de perfecto anfitrión, mostrando a Liz todos los entresijos de ese “cielo” tan imaginado e incluso tan esperado. Descanse en paz.