Los “liquidadores" de Bengasi.



A veces los “adjetivos” se vuelven demasiado elocuentes, así la implacable actualidad, no vuelve a poner encima de la mesa, el bautizado como “liquidadores”, al referirse a esos hombres que al igual que hicieron otros en Chérnobil, se encargan de hacer todo lo posible por tratar de contener el accidente nuclear de Japón, aceptando una muerte irremediable por exposición radiactiva  a dosis letales.

Tal vez los insurgentes Libios reducidos en Bengasi, por una desigual refriega militar, sean también “liquidadores”. Saben que morirán si nadie lo remedia, y que la búsqueda de la ansiada libertad se pierda por generaciones.


Tal vez no estemos preparados para contener una crisis nuclear, tal vez la dificultad para corregir un accidente sea la parte que no hemos aprobado. Tal vez la diplomacia sea tan estéril como la radiación del uranio enriquecido, tal vez no sepamos como decir basta con el tiempo necesario, que haga que las decisiones no nos avergüencen.


Ambos tipos de “liquidadores” conocen muy probablemente su final, si las cosas se tuercen y se descontrolan, ambos ponen el honor y la generosidad en lugares muy altos. Ambos grupos de hombres y mujeres, son ya actores de la historia del siglo XXI, y esa entrega debe recorgerse en el mayor de los respetos y admiración que seamos capaces de asumir.

Hasta en el último instante,  hay una posibilidad. 

Imágenes: Prensa