Una mujer desnuda...
No se lo que pensarán Vds., pero en mi caso, resulta muy atractivo contemplar un desnudo de mujer. La sabia naturaleza nos regala con un espectáculo de sensaciones, cada vez que una mujer se muestra en parte o en todo desnuda.
Desde que habitamos este planeta, las líneas femeninas han sido las precursoras y alicientes de la transformación que hemos vivido. No hay nada equiparable a una mujer desnuda.
Es más que probable que hombres y mujeres tengamos distintas reacciones frente al otro sexo, pero es una realidad indudable, que nosotros os vemos como pequeñas “diosas” mientras dura ese reinado de sensaciones.
Frente al victimismo feminista mal entendido, que condena cualquier expresión a este respecto, yo reivindico a la mujer y su belleza, como algo esencial en la relación que ambos géneros mantienen, sin entrar en el discurso fácil que lo posterga a: inteligencia, actitudes o facultades, ese no es el debate de hoy, este se centra solo en la sensual atracción que produce la contemplación de una mujer desnuda. Una obviedad que no necesita defensa.
"Una mujer desnuda y en lo oscuro
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda”.
tiene una claridad que nos alumbra
de modo que si ocurre un desconsuelo
un apagón o una noche sin luna
es conveniente y hasta imprescindible
tener a mano una mujer desnuda”.
Mario Benedetti
Imágenes: Autores no identificados coloreadas. A. Morales.

