Appleton.


Suele ocurrir en todas las edades, que tus referentes sean por regla general, aquellos que no están a tu alcance. Puedes admirar a un músico, conocer sus canciones, utilizar sus gestos, imitar  su comportamiento, o usar un vestuario similar. De este modo se produce un imaginativo mimetismo y el clímax está servido.

A cierta edad, poco puedes hacer en Appleton, salvo recorrer el sendero del río, poner trampas a los castores, pescar o curiosear detrás de las vallas del Club Privado de la Oil Company of Wisconsin,  a menos que te lo inventes. 

Para Elisabeth, imitar lo que contemplaba a escondidas, era un juego, un anticipo de lo que estaba por venir, un entrenamiento.

Es muy común que cuándo nuestro decorado no nos complace, nos fijemos en otros, por lo general dispares, esperando encajar en ellos. También es muy frecuente, que nos encontremos atrapados dentro de una piel que nos encorseta  e incomoda, y de la que queremos escapar, a veces antes de tiempo. 

Tal vez esa extraña calma de Appleton, hizo que el gran Harry Houdini la usase para inscribirse el 6 de Abril de 1874, como nacido allí, aunque hubiese ocurrido en Budapest algunos días antes. Al fin y al cabo ¿quien depararía en aquel detalle, en una ciudad en la que apenas ocurre nada?.
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Edición (versión libre A.Morales) de una imagen original titulada
 “Sally Mann, Candy, Cigarette” de  1989. 
Todos los derechos pertenecen a S&R Pieper Family (c) Sally.