Y jugar...
Sugiero que el más triste de los presos,
tenga derecho a sábanas de seda,
bendita sea la boca que da besos,
y no traga monedas... y no traga monedas.
Propongo corromper al puritano,
espiar en la ducha a las vecinas,
ir a quitarle al Dios de los cristianos,
su corona de espinas, su corona de espinas.
Nada de margaritas a los cuerdos,
hay que engañar a la melancolía,
para bailar el vals de los recuerdos,
llorando de alegría, llorando de alegría.
Y jugar por jugar,
sin tener que morir o matar,
y vivir al revés,
que bailar es soñar con los pies.
María Dolores Pradera llenó muchas noches del Festival Iberoamericano de La Rábida, a mí me encantaba aquella voz sedosa y elegante, mucho después vino esta fusión con Sabina.
Fotografías: A. Morales (c).
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