New York
Nadie regala nada a los neoyorquinos, y lo que tienen no es de ahora, se hizo poco a poco, a fuerza de emigrantes, de especulación, de oscuros tratos y de grandes ideas.
Pero lo que hoy contemplas en esta ciudad, se vuelve cercano, ameno y casi familiar, además esta gente está acostumbrada a las miradas de tantos curiosos, y comprenden que son/somos una fuente de ingresos nada despreciable. Por eso, se han vuelto -si alguna vez no lo fueron- cordiales, atentos y dispuestos a buscar una solución a lo que plantees.
La idea de que todo es posible, es un principio que se mueve por las calles, y es de agradecer, que frente a nuestros planteamientos, llenos de confusión, de gravedad, o de dificultad, para ellos, todo es posible, tan solo es cuestión de encontrar la salida mimetizada, que todas las cosas tienen por complejas que parezcan.
New York vive devorada por sus edificios, la Estatua de la Libertad, o el asesino de Lennon y convive con el dinamismo de los jóvenes, mezclado con las mil razas que en ella encuentran cobijo.
Esta ciudad es tan cercana, que te incorporas a su pulso, con tanta facilidad que nada en poco tiempo, te hace sentir extraño.
Fotografías: A. Morales (C) 2010

-2.jpg)