Crónicas de sociedad.

Una vez más, la distinguida y poderosa familia Hoffmam son el centro de todas las miradas en la velada náutica anual de Port Colvertown. Como viene siendo habitual, ocuparon el mirador privado que la familia dispone, en el selecto club náutico.
Acompañada por sus hijas lady Ilona, lady Sarah y su nieta Wendy, La Baronesa Tricia Hoffmam, disfrutó de una esplendida mañana, en la que resultó ganador el velero comandado por su marido el Barón August Hoffmam, cumpliéndo el objetivo de igualar con tres victorias consecutivas a su mayor oponente, el comandado por el Mariscal -ya retirado- Robert Stung.
Son como se sabe, un referente en la aristocrácia, por eso los Hoffmam no descuidan ningún detalle en la puesta en escena, y su habitual e impecable coordinación de tejidos, texturas y colores, les hacen ser objetivo de camerógrafos y la admiración tanto de damas como caballeros, siendo muy aclamada su presencia por allí por dónde pasan.
Desde que la familia se hiciera con los inmensos yacimientos petrolíferos del Mar del Norte, y dedicaran parte de sus cuantiosos beneficios a obras sociales y culturales del Reino Unido, su peculiar estilo y la belleza de sus hijas, les hizo ser inevitablemente populares, una cuestión que la corte no pudo mantener al margen, reconociendoles su generosidad, otorgándoles el título de Barón y Baronesa al matrimonio.
Si bien la comidilla del pueblo, siempre encuentra fantasías, y los rumores son una constante también. Se dice que Lady Sarah, después del regreso de su último viaje a la India, no suele aparecer en público tanto como antes, ha perdido el apetito, y pasa horas encerrada en sus habitaciones atiborrada de pastillas. Dicen que presa de un amor imposible. Al parecer Sarah, conoció a un joven perteneciente a la casta de los dalits, (parias, intocables) una clase tan baja que los hindúes los consideran poco menos que nada. Su familia al enterarse de los escarceos amorosos de su hija, la devolvió a Inglaterra y según se cuenta, el joven Ranjiv apareció asesinado, semanas después, en un callejón de Jaipur.
Por su parte Lady Ilona, madre de Wendy, divorciada, ejerce desde hace siete años, como profesora de filosofía en la prestigiosa y exclusiva escuela de Dartkw, al norte de Londres. Ilona no se libra tampoco de la rumorología popular, y se cuenta que es especialmente feliz, solamente cuándo está junto a la señorita Sthefanie O'keefe, compañera y jefa del Departamento al que ella pertenece.
Para terminar, ni la misma Baronesa Tricia Hoffmam escapa a las habladurías, y el rumor dice que paga las constantes ausencias de su marido -se le achacan varias jóvenes amantes- con largas sesiones del mejor Brandy, un "Gran Duque de Alba" especialmente importado de España. En más de una ocasión ha debido ser discretamente ingresada. Incluso se llegó a decir que estuvo algún tiempo en coma. Una asistenta no se separa de ella las veinticuatro horas del día.
A pesar de todo, de las apariencias y habladurías, la familia Hoffmam ejerce una especial influencia allí dónde va, y es tan admirada y adulada como odiada y envidiada.
Nadie sabe exactamente dónde está la verdad y todo forma parte del espectáculo.

Imagen original de autor no conocido, sobre la que se sustenta esta ficción y que ha sido ligeramente matizada.
A. Morales (c) 2010