El Belén y los tiempos modernos.

Ahora que la Navidad apesta como un leproso, en que todos hemos renunciado -incluso los agnósticos como yo- a siquiera defender la bondad de los símbolos, resulta curioso como en la misma medida que países que exaltan su religión igual que lo hicieran hace quinientos años, nosotros cedemos y vamos perdiendo identidades que nunca fueron dañinas sino justo lo contrario, amables.

No recuerdo de pequeño ni de joven, haber entendido la cultura de la Navidad, esa de poner un Belén con su nacimiento y sus pastores, como una provocación, ni como una señal de autoritarismo que estuviese reñido con otro tipo de manifestaciones. Pero es así, hemos llegado a avergonzarnos de nuestras costumbres, o más bien, hemos perdido la valentía de ir contra la corriente. Hoy, resulta como poco un argumento antimodernista, poner una "Virgen María, un San José y un pesebre con un niño Jesús". Pues yo señores que soy tan poco dado a seguir pautas que otros dictan a su antojo, me rebelo y en mi casa ya está instalado un clásico portal. Es muy curioso como nos diluimos en todos los pantanos, y con que facilidad evitamos señalarnos, no sea que...

Si algo tengo claro es, que la suma de todos nos hace más dignos. Y también que la adaptación sin mesura a cualquier cambio por temor "al que dirán", nos hace además de estúpidos, cobardes.

Es una realidad objetiva, que pertenezco al mundo occidental-mediterráneo y que en él, ha sido y es una costumbre, escenificar un cuadro, en el que unas figuras simulan un nacimiento, no veo ninguna maldad sino justo lo contrario, y sigo siendo agnóstico por los siglos de los siglos. Lo que si me sorprende y avergüenza es ver como los más notables "progresistas" se acercan a cualquier cultura, bandera, ideario y aunque sea "temporalmente" lo defienden o eso parece que ocurre, del mismo modo que claudican y echan peste de los suyos propios.

Hace una figurita de mazapán?