BASUROTERAPIA

En cada ciudad junto al contenedor amarillo, naranja y azul, debería haber otro al que echar toda esa clase de interferencias, desajustes, alteraciones, diferencias irreconciliables, actitudes, malos rollos, que cada día van salpicando las relaciones humanas, ya sean directa o a través de personas allegadas, que van quemando el difícil equilibrio emocional por el que transitamos. La felicidad es un espejismo que suele durar poco, en cambio el aire se vicia con facilidad lo quieras o no. Por eso, abogo por un cuarto contenedor de color no diferenciado, en el que echar toda esta mierda que nos impide dormir en paz.

Estaré ausente por unos días, pasaré por Liverpool ( me apetecen estos Beatles) y después por El Escorial (Euroforum), haré fotos como es obvio, aunque de ánimos tengo los justos.

Fotografía: A. Morales (c)