«Sleepwalk»
Yo soy de los que creen, en el poder que ejercen determinadas combinaciones de sonidos.
Todos los grupos de orden religioso han trabajado en esa línea, unas veces para obtener estados paralelos al éxtasis, incluso se habla de “bilocaciones”, otras para alcanzar la máxima improspección espiritual.
Nuestro origen militar, curtidos en mil batallas, desde el primer día al de hoy también identifican con sonidos o himnos la exaltación del orgullo por la tierra a la que "perteneces" y a la que debes defender como un solo hombre -o así debería ser-.
Los sonidos son preparadores para emprender caminos de índole muy variable, unos te introducen en una espiral de desasosiego sin final mientras otros enervan tu optimismo, de ahí lo importante de su selección.
Todos los grupos de orden religioso han trabajado en esa línea, unas veces para obtener estados paralelos al éxtasis, incluso se habla de “bilocaciones”, otras para alcanzar la máxima improspección espiritual.
Nuestro origen militar, curtidos en mil batallas, desde el primer día al de hoy también identifican con sonidos o himnos la exaltación del orgullo por la tierra a la que "perteneces" y a la que debes defender como un solo hombre -o así debería ser-.
Los sonidos son preparadores para emprender caminos de índole muy variable, unos te introducen en una espiral de desasosiego sin final mientras otros enervan tu optimismo, de ahí lo importante de su selección.
¿Quién sin saberlo, no tomó determinada decisión influenciado por ondas sonoras?.
A lo largo de nuestra vida, hemos vividos situaciones en las que el sonido nos preparó de un modo inconsciente para una u otra actitud.
Los hermanos Santo & Johnny (Farina) formaron el dúo de guitarras más importante de la década de los años sesenta, la combinación de notas y sensibilidades les hizo descubrir-componer su maravillosos «Sleepwalk», que se convirtió en un gran éxito y continúa siendo el tema por el que más se les recuerda. Una composición instrumental que reconoceréis nada más oírla.
¿Quien baila?.