Me quedé vacio...


Me quedé vacío de ideas originales, de buenos deseos, de horizontes a medio plazo. Y es que cada día que pasa, me estoy volviendo más perezoso.

Ya apenas me asombro como antes, cuándo notaba la sangre burbujear por todo mi interior, ante la observación más variopinta de la vida, en cualquier manifestación.

También reconozco que estoy más irascible, soy cada día menos generoso con los demás, acepto no sin esfuerzo los errores ajenos, y no es que yo carezca de ellos, todo lo contrario, soy un completo desastre.

He fracasado en tantos frentes, que apenas tengo ganas de seguir batallando, al fin y al cabo, solo me importa a mi, y a mi me importa poco. No es un discurso que espere contar con tu solidaridad, consejo o comprensión, no va por ahí la cuestión. Es una confesión de mi mediocridad, de mi débil humanidad, esto me permitirá situarme frente a frente a todos estos vendedores de sueños tan necesarios.

Estoy tan aturdido, que apenas tengo ganas de argumentar contra reyes, monjes o contra los luminati de estos tiempos.

No creo en mi y de paso tampoco creo en ti, se que no eres lo que aparentas, que guardas más que expones, que tu verdadero yo solo tú lo conoces.

Hoy, estoy vacío, plano, en punto muerto, solo la contemplación de mujeres desnudas me distrae y me complace. Que belleza, que quietud y al mismo tiempo que solidez y hermosura, apenas se viste consigo misma y lo llena todo. ¿Resulta algo más bello que una mujer desnuda?.
Hoy estoy perdido, o tal vez sea el día más lucido de todos, quién sabe. Mañana dios dirá.
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"¿No cree que deberíamos tener un hijo juntos para que tuviera mi físico y su inteligencia?"
Marilyn Monroe y Albert Einstein.
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La imagen ha sido re-interpretada partiendo de una fotografía, originalmente en color, de autor desconocido.