Hotel Granada. -4-
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¿Quién firmo aquel papel?
El 3 de Enero de 1957, Huelva contaba con tan solo 70.317 habitantes. Durante el año que le precedía, se habían producido 841 defunciones, 697 matrimonios y 1.947 nacimientos (uno de los cuales debía ser yo).
Los años de los que tan solo guardo pequeñas instantáneas debieron ser los más felices, precisamente porque no destacan por nada en especial, o tal vez representen justo lo contrario, y sea una respuesta haber narcotizado esa parte de la memoria para mantenerte ajeno al dolor y pasar página más fácilmente.
Los años de los que tan solo guardo pequeñas instantáneas debieron ser los más felices, precisamente porque no destacan por nada en especial, o tal vez representen justo lo contrario, y sea una respuesta haber narcotizado esa parte de la memoria para mantenerte ajeno al dolor y pasar página más fácilmente.
Si coincidiendo con mi nacimiento, Fidel Castro desembarcaba en Cuba, los años siguientes no fueron ajenos y signos extraordinarios se sucedieron, así durante 1957, en Liverpool abre el bar The Cavern Club, o que la URSS lanzara el Sputnik I, el primer satélite artificial de la Tierra, que Edmund Hillary, llegara al Polo Sur, o que el Vuelo 609 de la British European Airways se estrellara contra el aeropuerto de Munich-Riem, cuándo transportaba la plantilla al completo del Manchester United, son flases de un mundo en constante renovación.
En aquellos días de sol, mi vida se desenvolvía entre mi casa y el Colegio de las monjas del Santo Ángel, donde asistía a clases de párvulos, aunque básicamente era un colegio de niñas, si admitían a niños pequeños, pero eso sí cumplidos los años, debías salir espetado de allí con destino a otros centros solo para chicos.
Repeinado -como Tintin, o con pompom como le denominábamos en casa, lo que no me hacían ni pizca de gracia , y sabedor como soy de los experimentos que mis hermanas tenían con mi vestimenta o aspecto, fui objeto de todo tipo de ajustes sin ningún éxito, pues mi estilo desaliñado poco coqueto y esencialmente práctico marcan mis rasgos y gustos en el vestir, salvo excepciones- . Un beso a mi madre, cuarenta y cuatro escalones y el salto de rigor desde los últimos 3, a veces 4 o incluso 5 peldaños, me llevaban a tomar contacto con la calle. Un giro de noventa grados a la derecha y enfilando hacia la calle puerto, pasando por delante de la sastrería, la barbería, el bar Alpresa, la peluquería de los Fortiz, La Farmacia y justo enfrente el Palacio de Mora Claros, en este punto un nuevo giro a la derecha y ya pisabas la calle en ligera pendiente y a la altura del número 41, el colegio, mi primer colegio, el Colegio del Santo Ángel de la Guarda, que digo yo que dónde estaría el jodido.
La prensa local, se hacía eco de la noticia de la apertura del curso, ODIEL contaba como la Rvda Madre Superiora en compañía del director espiritual y profesores, el 15 de octubre de 1960, tras oír al coro del colegio que entonó el “Veni Creator”, dedico unas palabras al alumnado que portaba insignias y banderas, animando a las chicas a comenzar el curso con entusiasmo y colaboración con los profesores.
La calle Puerto, como ya sabéis colindante a la de Mora Claros, fue una vía importante en la historia moderna de Huelva, pues en ella se situarían, el Ayuntamiento, La Comandancia de la Guardia Civil, La Casa del Millón (de los Quintero Báez), La clínica 18 de Julio, el Colegio San Casiano y el de las monjas, entre otros inmuebles.
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