EL CAMPESINO Y EL MANZANO.



Un campesino tenía en el jardín un manzano que no daba frutos, sólo servía de apoyo para los gorriones y los saltamontes. Decidió cortarlo y, tomando el hacha en la mano, le dio un golpe certero a las raíces. Los saltamontes y los gorriones le rogaron que no cortara el árbol que les daba cobijo, que le dejara vivir, y ellos le cantarían para aliviar sus labores. Él no prestó atención a sus súplicas y dio al árbol un segundo golpe y un tercero con el hacha. Cuando llegó al corazón del árbol encontró una colmena llena de miel. Después de probarla, tiró el hacha y admirando el árbol como si fuese sagrado, le dio todos sus cuidados.
Sólo el interés personal mueve a algunos hombres.


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Fábulas, ESOPO. Siglo IV a.C.


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