INGRID BETANCOURT, la vergüenza de una revolución.
No diré que no asista razón a aquellos históricos campesinos de la “Operación Marquetalia", la que en mayo del 64, dio origen a las FARC.
No diré que no hubiera "derechos" cuya única respuesta fuese la guerra de guerrillas, para recuperarlos.
No obstante, transcurrido el tiempo, -pronto serán 44 años-, la imagen pública de las FARC se asocia con los "secuestrados" , con las pésimas condiciones de vida y sobre todo con la impotencia de civiles sometidos, por no decir vejados, tal vez violados, y porqué no decirlo, torturados, sin saber por qué.
Si estos son sus valores, si esto enorgullece a su "revolución", sepan que no olvidaremos tan denigrante espectáculo, tan enorme injusticia, tan tremenda equivocación.
Lo que no alcanzo a entender es que procuren al mismo tiempo, que se les quite el adjetivo de "terroristas" para su organización. ¿Cómo habría que definir entonces, a quienes secuestran a civiles, y los mantienen en condiciones extremas en la selva, sin juicio, sin delito, sin razón alguna, solo para ser usados como moneda de cambio?, ¿cómo llamamos a eso?.
En el mundo hay muchas, demasiadas injusticias, y ustedes están por derecho propio en las páginas de ese gran libro, todo un best-seller de la ingratitud humana, siendo protagonistas de uno de sus capítulos más bochornosos y vergonzosos, todo un modelo, toda una filosofía de la crueldad.
¿Que hizo INGRID BETANCOURT y los demás secuestrados para merecer semejante trato?.
Desde un punto insignificante de España, envio mi apoyo a todos estos hombres y mujeres, injustamente retenidos por las FARC.
6 años secuestrada, no hay derecho.
La revolución que se precie, debe enaltecer nunca denigrar.
Las manos manchadas siempre dejan huellas.